Vómitos en Cachorros

Vómitos en Cachorros: Una Guía Integral sobre Causas Comunes y Cuándo Preocuparse

El cachorro vomita y de inmediato se enciende una alarma en cualquier dueño responsable. Los vómitos en cachorros son una de las presentaciones clínicas más frecuentes en la consulta veterinaria, y su interpretación correcta es crucial, ya que pueden oscilar desde un incidente menor y autolimitante hasta el primer signo de una enfermedad potencialmente mortal. La vulnerabilidad de los cachorros, con su sistema inmunológico en desarrollo, su curiosidad insaciable y su metabolismo acelerado, los hace particularmente susceptibles a una amplia gama de causas. Este artículo tiene como objetivo desglosar las causas de vómito más comunes, ofrecer herramientas para una evaluación inicial en casa y, lo más importante, definir claramente los signos de alarma que indican cuándo ir al veterinario es una emergencia.

Fisiología del Vómito: Entendiendo el Mecanismo

Antes de abordar las causas, es fundamental comprender qué es el vómito. No es una enfermedad en sí, sino un síntoma complejo y coordinado por el centro del vómito en el bulbo raquídeo. Este centro recibe señales de múltiples zonas: el tracto gastrointestinal (por distensión, irritación o inflamación), el sistema vestibular (mareos), el cerebro (tensión, enfermedades intracraneales) y la zona quimiorreceptora desencadenante (que responde a toxinas en sangre). El acto de vomitar implica una secuencia de náuseas, arcadas y finalmente la expulsión forzada del contenido gástrico o intestinal. Distinguirlo de la regurgitación (expulsión pasiva, sin arcadas, de contenido esofágico no digerido) es el primer paso diagnóstico (Ettinger, Feldman, & Côté, 2017, p. 152).

Causas Comunes de Vómitos en Cachorros

Las etiologías pueden clasificarse en causas gastrointestinales primarias y causas secundarias (sistémicas). La siguiente lista detalla las más relevantes, integrando las palabras clave para una comprensión práctica.

1. Causas Relacionadas con la Dieta y la Conducta

Estas son, con frecuencia, las primeras que deben considerarse, especialmente en cachorros sanos y activos.

  • Indiscreción Dietética o "Bascorexia": El cachorro es un explorador oral. Comer demasiado rápido, ingerir restos de basura, alimentos en mal estado, o material no digerible (como césped) son desencadenantes comunes. La distensión gástrica y la irritación de la mucosa provocan el vómito como mecanismo de defensa.
  • Cambios Bruscos en la dieta del cachorro: El sistema digestivo inmaduro del cachorro requiere una transición gradual (de 5 a 7 días) entre alimentos. Un cambio repentino puede alterar la flora intestinal y provocar gastritis.
  • Intolerancias o Alergias Alimentarias: Aunque menos común en cachorros muy jóvenes, algunos pueden desarrollar hipersensibilidad a ciertas proteínas (e.g., pollo, res) o aditivos de la dieta comercial.

2. Enfermedades Infecciosas

Este grupo incluye algunas de las causas más graves, donde la intervención veterinaria temprana es vital.

  • Parvovirosis Canina (parvovirus): Es la causa infecciosa más temida. El parvovirus ataca las células de rápido recambio, principalmente las de la médula ósea y las criptas intestinales. Provoca una gastroenteritis hemorrágica severa, con vómitos explosivos (a menudo biliosos o con sangre), diarrea fétida y sanguinolenta, letargo extremo y fiebre. La deshidratación y la septicemia secundaria por translocación bacteriana pueden ser fatales en 48-72 horas. "La parvovirosis canina es una enfermedad devastadora en cachorros no vacunados, con una tasa de mortalidad que puede superar el 90% sin tratamiento intensivo" (Nelson & Couto, 2019, p. 1345).
  • Moquillo Canino: Aunque los signos respiratorios y neurológicos son más característicos, la fase inicial a menudo incluye vómitos y diarrea.
  • Otras Infecciones Virales y Bacterianas: Coronavirus canino, infecciones por Salmonella o Campylobacter. Las parasitosis masivas también pueden simular un cuadro infeccioso.

3. Parásitos Gastrointestinales

La carga parasitaria es extremadamente común en cachorros, adquirida por vía transplacentaria, lactogénica o ambiental.

  • Gusanos Redondos (Toxocara canis): Son los más prevalentes. Una infestación masiva puede causar obstrucción intestinal, distensión abdominal ("barriga de potro") y vómitos, donde incluso se pueden observar los gusanos en el vómito. "La desparasitación estratégica de cachorros, comenzando a las 2 semanas de edad y repitiendo cada 2 semanas hasta los 3 meses, es fundamental para controlar la carga de Toxocara" (Plumb, 2018, p. 1123).
  • Anquilostomas y Trichiúris: Pueden causar irritación de la mucosa intestinal y vómitos, aunque su signo principal suele ser la diarrea, a veces con sangre.
  • Giardia y Coccidios: Protozoos que provocan cuadros de vómitos intermitentes y diarrea crónica, a menudo mucoide.

Un programa de desparasitación regular y supervisado por un veterinario es la piedra angular de la prevención.

4. Obstrucción por Cuerpos Extraños

La curiosidad de los cachorros los lleva a morder y tragar casi cualquier cosa. La ingestión de objetos extraños (juguetes, huesos, piedras, ropa, huesos de fruta) puede provocar una obstrucción parcial o total del tracto gastrointestinal.

  • Obstrucción Gástrica o Intestinal Alta: Causa vómitos repetidos, a menudo proyectiles, que pueden progresar a vómito biliar (amarillo-verdoso) una vez que el estómago está vacío. El cachorro muestra dolor abdominal, anorexia y deshidratación rápida. "La obstrucción intestinal por cuerpo extraño es una urgencia quirúrgica. El retraso en el diagnóstico puede conducir a necrosis de la pared intestinal, perforación y peritonitis" (Fossum, 2018, p. 456).
  • Obstrucción Lineal (hilos, cintas): Particularmente peligrosa, ya que puede "serruchar" el intestino, causando pliegues y múltiples puntos de perforación.

5. Causas Metabólicas y Sistémicas

Problemas que se originan fuera del tracto GI pero que lo afectan secundariamente.

  • Enfermedades Hepáticas o Renales Congénitas: La acumulación de toxinas en sangre (como el amoníaco en hepatopatías o la urea en nefropatías) estimula el centro del vómito.
  • Trastornos Endocrinos: La hipoglucemia (bajo azúcar en sangre), común en razas toy o cachorros que no comen bien, puede manifestarse con vómitos, debilidad y temblores.
  • Pancreatitis: Inflamación del páncreas, a veces desencadenada por una comida muy grasa. Provoca vómitos intensos, dolor abdominal en "posición de rezo" y decaimiento.

6. Otras Causas Importantes

  • Vómito Biliar Matutino (Síndrome de Vómito Bilioso): Se observa un vómito biliar (líquido amarillo o verde) por las mañanas, con el estómago vacío. Se asocia a intervalos largos entre comidas y reflujo duodenogástrico. "El síndrome de vómito bilioso se maneja frecuentemente ajustando la frecuencia de las comidas, ofreciendo una comida pequeña antes de dormir" (Ettinger et al., 2017, p. 168).
  • Estrés o Excitación: Un viaje en coche, la llegada a un nuevo hogar o un juego excesivamente brusco pueden inducir vómitos agudos.
  • Reacciones Adversas a Medicamentos: Algunos antibióticos, antiinflamatorios o quimioterápicos pueden ser gastroirritantes.
  • Problemas Congénitos: Estenosis pilórica (estrechamiento a la salida del estómago) o shunt portosistémico (vaso sanguíneo anómalo en el hígado).

Evaluación en Casa: ¿Qué Puede Observar el Dueño?

Antes de decidir cuándo ir al veterinario, una observación meticulosa proporciona información valiosa:

  • Frecuencia y Características del Vómito: ¿Es un episodio aislado o repetido cada hora? ¿Contiene alimento no digerido, digerido, bilis (amarillo), sangre fresca (roja) o digerida (como posos de café)? ¿Hay cuerpos extraños visibles?
  • Estado General del Cachorro: ¿Está juguetón, letárgico o postrado? ¿Muestra interés por la comida y el agua?
  • Presencia de Otros Síntomas: Diarrea (consistencia, color, sangre), dolor abdominal (se queja al palparlo, postura encorvada), fiebre (encías calientes, nariz seca no es un indicador fiable), tos o secreción nasal.
  • Evaluación de la deshidratación: Pellizque suavemente la piel del cuello o entre los omóplatos. En un cachorro bien hidratado, vuelve a su lugar inmediatamente. Si la piel regresa lentamente ("tiempo de llenado capilar"), hay deshidratación. Encías húmedas vs. secas y pegajosas también son un indicador.

Cuándo Preocuparse: Señales de Alarma que Exigen Atención Veterinaria Inmediata

Determinar cuándo ir al veterinario es la decisión más crítica. La siguiente lista constituye una guía de signos de ALARMA ROJA. La presencia de uno solo justifica la visita urgente:

  • Vómitos Persistentes o Proyectiles: Más de 2-3 episodios en una hora, o incapacidad para retener líquidos.
  • Vómito con Sangre o que Parece "Posos de Café": Indica hemorragia gastrointestinal, que puede deberse a úlceras, cuerpos extraños o infecciones graves como el parvovirus.
  • Sospecha de Ingestión de objetos extraños: Si se vio morder algo o hay sospecha, incluso si aún no vomita. Los objetos pueden migrar y causar obstrucción días después.
  • Letargo Extremo, Debilidad o Colapso: El cachorro no se levanta, no responde a estímulos o parece "ausente".
  • Dolor Abdominal Evidente: Se queja, gime al tocar su abdomen, adopta una postura rígida o de "rezo".
  • Signos de deshidratación Severa: Piel que permanece "tentada", ojos hundidos, encías muy secas, extremidades frías.
  • Vómitos Acompañados de Diarrea Sanguinolenta: Combinación clásica y muy grave, altamente sugestiva de parvovirosis.
  • Palidez de Mucosas: Encías blancas o pálidas, indicativo de anemia o shock.
  • Fiebre Alta o Hipotermia: Temperatura rectal por encima de 39.5°C o por debajo de 37.5°C.
  • Edad y Estado Vacunal: Un cachorro menor de 4 meses, sin vacunación completa o con vacunación incompleta, que vomita, debe ser evaluado con prioridad.

"En medicina veterinaria, la regla de oro es que es preferible una consulta preventiva que lamentar una intervención tardía en un paciente crítico. Los cachorros descompensan su estado con una velocidad alarmante" (Nelson & Couto, 2019, p. 112).

Diagnóstico y Tratamiento Veterinario

El veterinario seguirá un protocolo diagnóstico metódico para identificar la causa del vómito subyacente.

Historia Clínica y Exploración Física

Se recabará información detallada sobre la dieta del cachorro, historial de vacunación y desparasitación, hábitos y posibles exposiciones. La exploración física incluirá palpación abdominal, evaluación de hidratación y estado de las mucosas.

Pruebas Diagnósticas

  • Test Rápido de Parvovirus: Prueba inmunocromatográfica en heces, de resultado en minutos.
  • Análisis de Sangre (Hemograma y Bioquímica): El hemograma evalúa glóbulos blancos (infección), rojos (anemia) y plaquetas. La bioquímica analiza función renal, hepática, electrolitos (cruciales en la deshidratación) y glucosa. "La hipokalemia (bajo potasio) es una complicación frecuente en cachorros con vómitos prolongados y debe corregirse con cuidado para evitar arritmias cardíacas" (Thrall et al., 2012, p. 289).
  • Análisis Coprológico: Para identificar parásitos intestinales (huevos, quistes de Giardia).
  • Radiografías (Rayos X) y/o Ecografía Abdominal: Son esenciales para detectar objetos extraños, obstrucciones, cuerpos extraños lineales, intususcepciones o anomalías en la arquitectura de los órganos. La radiografía con contraste (bario) puede ser necesaria.

Tratamiento

El tratamiento es totalmente dependiente de la causa diagnosticada y la gravedad del cuadro.

  • Soporte Básico y Fluiderapia: La piedra angular del tratamiento en la mayoría de los casos graves. Los fluidos intravenosos o subcutáneos corrigen la deshidratación, restauran el equilibrio electrolítico y mantienen la perfusión tisular.
  • Antiéméticos: Fármacos para controlar las náuseas y los vómitos (e.g., maropitant, metoclopramida). Su uso debe ser prescrito por el veterinario, ya que enmascarar el vómito en una obstrucción puede ser peligroso.
  • Protectores Gástricos: Como el sucralfato o los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol), para proteger la mucosa gástrica irritada o ulcerada.
  • Antibióticos: No están indicados en casos virales simples, pero sí en sospecha de translocación bacteriana (parvovirus) o infecciones bacterianas específicas.
  • Desparasitación: Si se identifica una carga parasitaria, se administrará el antiparasitario adecuado.
  • Cirugía: Es el tratamiento definitivo para la obstrucción por objetos extraños que no pueden pasar de forma natural. "La enterotomía o gastrotomía para extraer cuerpos extraños requiere una técnica aséptica meticulosa y un manejo anestésico adaptado al paciente pediátrico" (Fossum, 2018, p. 462).
  • Manejo Dietético: Tras un período de reposo gástrico (solo líquidos), se reintroduce una dieta para cachorros altamente digestible, baja en grasa y en pequeñas cantidades frecuentes (dieta blanda o dietas gastrointestinales comerciales).

Prevención: La Mejor Estrategia

Muchas causas de vómitos pueden prevenirse con manejo responsable:

  • Programa de Vacunación Completo: La protección frente a parvovirus, moquillo y adenovirus es no negociable. Sigue estrictamente el calendario establecido por tu veterinario y evita sacar al cachorro a zonas de riesgo hasta que esté completamente inmunizado.
  • Desparasitación Regular: Cumple con el programa de desparasitación interno y externo, incluso si no ves parásitos en las heces.
  • Control Ambiental ("A Prueba de Cachorros"): Mantén fuera de su alcance objetos pequeños, juguetes que pueda tragar, hilos, productos de limpieza y plantas tóxicas. Supervisa sus juegos.
  • Dieta Adecuada y Estable: Proporciona un alimento de alta calidad específico para cachorros. Realiza cambios de dieta de forma progresiva. Establece horarios de comida regulares para evitar el vómito biliar matutino.
  • Evitar la Indiscreción Alimentaria: No ofrezcas sobras de comida humana, especialmente huesos cocidos, alimentos grasos o chocolate. Impide el acceso a cubos de basura.

Conclusión

Los vómitos en cachorros son un síntoma multifacético que nunca debe ser ignorado. Mientras que un episodio aislado en un cachorro activo y bien hidratado puede solo requerir observación, la presencia de vómitos repetidos, cambios en el estado general o cualquiera de las señales de alarma descritas exige una acción inmediata. El conocimiento de las causas del vómito más comunes, desde problemas de dieta del cachorro hasta emergencias como el parvovirus o la obstrucción por objetos extraños, empodera al dueño para tomar decisiones informadas. La evaluación de la deshidratación y el criterio claro sobre cuándo ir al veterinario son herramientas vitales. En la duda, siempre se debe optar por la precaución y buscar el consejo profesional. La rapidez en el diagnóstico y tratamiento adecuado marcan la diferencia entre un desagradable incidente y una tragedia evitable en la vida de un cachorro.

Referencias Bibliográficas

  • Ettinger, S. J., Feldman, E. C., & Côté, E. (2017). Textbook of Veterinary Internal Medicine (8th ed.). Elsevier.
  • Fossum, T. W. (2018). Small Animal Surgery (5th ed.). Elsevier.
  • Nelson, R. W., & Couto, C. G. (2019). Small Animal Internal Medicine (6th ed.). Elsevier.
  • Plumb, D. C. (2018). Plumb's Veterinary Drug Handbook (9th ed.). Wiley-Blackwell.
  • Thrall, M. A., Weiser, G., Allison, R. W., & Campbell, T. W. (2012). Veterinary Hematology and Clinical Chemistry (2nd ed.). Wiley-Blackwell.