Gastroenteritis en Perros: Síntomas, Tratamiento y Prevención

Establecer una rutina de revisión semanal mascota es uno de los pilares más importantes de la tenencia responsable. En Quito, donde el clima andino y la altitud pueden influir en la salud de nuestros compañeros, este hábito se convierte en una herramienta esencial de prevención. Este artículo, desarrollado con un enfoque clínico y educativo, tiene como objetivo guiarte a través de un control básico sistemático que puedes realizar en casa. No sustituye la consulta veterinaria periódica, pero te empodera para detectar cambios tempranos y fortalecer el vínculo con tu animal de compañía.

La importancia de un control básico semanal en Quito

La medicina veterinaria preventiva es la clave para una vida larga y saludable. Un control básico realizado con regularidad te permite familiarizarte con el estado normal de tu mascota, haciendo que cualquier anomalía, por pequeña que sea, sea inmediatamente evidente. En una ciudad como Quito, factores ambientales específicos entran en juego. La radiación ultravioleta intensa, debido a la altitud, puede afectar la piel y los ojos, especialmente en animales de pelaje claro o corto. Los cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche exigen una termorregulación eficiente por parte de la mascota. Una revisión semanal mascota metódica te ayuda a monitorizar cómo tu perro o gato se adapta a este entorno único, permitiéndote actuar con prontitud ante signos de deshidratación, problemas dermatológicos o malestar general.

Checklist de observación general y comportamiento

Antes de tocar a tu mascota, dedica unos minutos a observarla en su estado natural. Este es el primer y más crucial paso de cualquier control básico.

Nivel de energía y actitud

¿Tu mascota se muestra tan activa y receptiva como de costumbre? Un cambio en el nivel de energía, ya sea letargo inusual o, por el contrario, inquietud excesiva, puede ser un indicador temprano de diversos problemas de salud. En Quito, la disminución de la actividad podría relacionarse con el "soroche" o mal de altura en animales no aclimatados, o con el inicio de una enfermedad.

Interés por la comida y el agua

Monitoriza su apetito y consumo de agua. Una disminución o aumento repentino en la ingesta de agua es particularmente relevante. La hidratación es vital, y en el clima quiteño, aunque fresco, la sequedad ambiental puede pasar factura. Asegúrate de que siempre tenga agua fresca y limpia disponible.

Postura y movilidad

Observa si camina con normalidad, sin cojeras o rigidez. ¿Sube y baja escaleras sin dificultad? Los problemas articulares pueden empezar con sutiles cambios en la forma de moverse. Para razas grandes o predispuestas a displasia, esta observación semanal es fundamental.

Revisión física paso a paso: de la cabeza a la cola

Una vez realizada la observación general, procede a un examen físico gentil y sistemático. Convierte este momento en una experiencia positiva, con refuerzos verbales y golosinas, para que tu mascota lo asocie con algo agradable.

Ojos, oídos y nariz

Estos órganos son ventanas a la salud interna y requieren especial atención en nuestro entorno.

Ojos

Deben estar claros, brillantes y sin secreciones. El blanco del ojo (esclerótica) debe ser de color uniforme, sin enrojecimiento o manchas amarillentas. Revisa que las pupilas sean del mismo tamaño. En Quito, la alta exposición a rayos UV hace que revisar la aparición de manchas en el iris o la córnea sea aún más importante. Cualquier nubosidad, lagrimeo excesivo o entrecerrado de ojos merece una consulta veterinaria.

Oídos

Observa el interior del pabellón auricular. Debe tener un color rosado pálido y un olor suave, no desagradable. La presencia de cera oscura y abundante, material similar a posos de café, enrojecimiento o mal olor intenso indica una posible infección o presencia de ácaros. La limpieza debe ser suave y solo en la parte visible; nunca introduzcas hisopos en el canal auditivo.

Nariz

Contrario a la creencia popular, una nariz seca o húmeda no es un indicador fiable de salud por sí solo. Lo importante es observar cambios: si presenta costras, descamación, secreción acuosa, mucopurulenta (verde/amarilla) o sangrado. En climas secos como el de Quito, una ligera descamación puede ser normal, pero si es excesiva, podría requerir hidratación tópica.

Boca, dientes y aliento

La salud bucal impacta directamente en la salud sistémica (corazón, riñones, hígado).

Levanta suavemente los labios para revisar encías y dientes. Las encías deben ser de color rosa salmón (en la mayoría de razas), húmedas y lisas. Las encías pálidas, rojas intensas, azuladas o amarillentas son signos de alarma. Revisa el sarro dental (placa marrón-amarillenta en la base de los dientes), la presencia de dientes rotos o inflamación gingival. El mal aliento (halitosis) persistente es a menudo el primer signo de enfermedad periodontal.

Piel y pelaje: tu primera línea de defensa

La piel es el órgano más grande y refleja el estado nutricional e inmunológico.

Calidad del pelaje

Debe estar brillante, suave y sin exceso de grasa. Un pelaje opaco, quebradizo o con excesiva caída fuera de las épocas de muda puede indicar deficiencias nutricionales, estrés o problemas endocrinos.

Inspección de la piel

Separa el pelo en varias zonas del cuerpo (espalda, abdomen, axilas, ingles) para observar la piel directamente. Busca enrojecimiento, costras, descamación, bultos, protuberancias o zonas calientes al tacto. Presta especial atención a la presencia de parásitos externos como pulgas (y sus heces, que parecen granos de pimienta negra) o garrapatas.

Piel y almohadillas plantares

Revisa que no presenten grietas, cortes, abrasiones o cuerpos extraños incrustados (espigas, vidrios). En Quito, el pavimento puede estar muy frío por las mañanas y caliente al mediodía, lo que puede afectar las almohadillas.

Revisión del cuerpo y sistemas vitales

Peso y condición corporal

La obesidad es una pandemia en mascotas y acorta su esperanza de vida. Semanalmente, puedes palpar su condición corporal. Al pasar las manos por sus costillas, deberías poder sentirlas con una fina capa de grasa sobre ellas, sin tener que presionar. Desde arriba, deberías ver una cintura definida detrás de las costillas. Registrar su peso en una libreta cada mes es una excelente práctica de control básico.

Glándulas mamarias y zona genital

En hembras, palpa suavemente las glándulas mamarias en busca de bultos, hinchazón o calor. En machos, revisa que el prepucio no presente secreciones anormales o inflamación. En ambos sexos, la zona anal debe estar limpia, sin inflamación ni signos de arrastre ("trineo").

Palpación abdominal suave

Con tu mascota de pie o recostada de lado, realiza una palpación muy gentil del abdomen. Debe sentirse suave, sin zonas de tensión o dolor evidente (tu mascota se quejará, se tense o intente morder). No intentes diagnosticar, pero familiarízate con su textura normal. Una distensión abdominal dura o dolorosa es una emergencia veterinaria.

Integrando la revisión semanal en la vida en Quito

Adaptar tu revisión semanal mascota al contexto quiteño le da un valor añadido. Considera estos aspectos locales durante tu control básico:

Hidratación: El aire seco de la sierra puede favorecer la deshidratación subclínica. Asegura múltiples fuentes de agua fresca en casa.

Protección solar: Para mascotas de piel clara o pelaje blanco/rubio, considera el uso de protectores solares veterinarios para la nariz, puntas de las orejas y zona ventral durante paseos en horas de alta radiación.

Parásitos: La presencia de garrapatas y pulgas existe en Quito, aunque en menor medida que en la costa. Mantén un protocolo de desparasitación externa regular recomendado por tu veterinario, sin importar si tu mascota no sale mucho.

Actividad física: Ajusta la intensidad y duración de los paseos según la respuesta de tu mascota a la altitud. Observa si jadea excesivamente o se cansa con facilidad.

Cuándo dejar el checklist y acudir al veterinario

El objetivo de esta guía es la detección temprana, no el autodiagnóstico. Debes contactar a tu clínica veterinaria de confianza en Quito inmediatamente si durante tu revisión detectas: dolor evidente en cualquier parte del cuerpo, vómito o diarrea persistente, dificultad para respirar, sangrado de cualquier orificio, incapacidad para orinar o defecar, convulsiones, o cualquier cambio abrupto en el comportamiento o estado general. Llevar tus anotaciones semanales a la consulta será de gran ayuda para el profesional.

De la observación a la acción: el siguiente paso en el cuidado responsable

Implementar una rutina de revisión semanal mascota te transforma de un dueño bienintencionado en un observador activo y capacitado. Este hábito es la base sobre la cual se construye una medicina preventiva verdaderamente efectiva. La información que recopilas semana a semana se convierte en un historial valiosísimo.

Para aquellos dueños en Quito que deseen profundizar en este compromiso y llevar un registro metódico y profesional, existen herramientas diseñadas para optimizar este proceso. Un control básico documentado sistemáticamente no solo ayuda en casa, sino que facilita enormemente el trabajo del veterinario, permitiendo un seguimiento más preciso de la salud de tu compañero a lo largo del tiempo. La educación continua es la mejor inversión en el bienestar de tu mascota.

Establecer y mantener una rutina de revisión semanal mascota es un acto de amor y responsabilidad que marca la diferencia en la calidad de vida de tu compañero animal. En Quito, donde los factores ambientales exigen una atención particular, este control básico se convierte en tu herramienta más poderosa para garantizar su bienestar a largo plazo. Recuerda siempre que la observación en casa y la consulta profesional veterinaria regular son un equipo inseparable para una vida juntos plena y saludable.

La insuficiencia renal crónica (IRC) es una de las patologías más frecuentes en la clínica de pequeños animales, caracterizada por la pérdida irreversible y progresiva de nefronas funcionales (Ettinger, Feldman & Côté, 2017). Este deterioro conduce a la incapacidad del riñón para mantener el equilibrio hidroelectrolítico y ácido-base, así como para excretar productos de desecho nitrogenados, resultando en una uremia sostenida (Ettinger, Feldman & Côté, 2017). El diagnóstico temprano es un desafío, ya que los signos clínicos suelen manifestarse solo después de que se ha perdido aproximadamente el 75% de la función renal, un punto en el que la enfermedad ya está avanzada (Ettinger, Feldman & Côté, 2017). La presentación clínica de los pacientes con IRC puede ser variada, pero comúnmente incluye poliuria, polidipsia, pérdida de peso, letargo, anorexia y vómito (Ettinger, Feldman & Côté, 2017). La hipertensión sistémica es una complicación frecuente y grave, que puede exacerbar el daño renal y provocar lesiones en órganos blanco como los ojos, el corazón y el sistema nervioso central (Ettinger, Feldman & Côté, 2017). El hallazgo de una densidad urinaria isostenúrica (1.008-1.012) en un paciente deshidratado es altamente sugestivo de enfermedad renal, indicando una pérdida de la capacidad de concentración (Ettinger, Feldman & Côté, 2017). El pilar del manejo de la IRC es el soporte nutricional, específicamente a través de dietas renales formuladas con proteína de alta calidad en cantidades restringidas, bajos niveles de fósforo y sodio, y suplementadas con ácidos grasos omega-3 (Ettinger, Feldman & Côté, 2017). El control de la hiperfosfatemia es crucial, ya que niveles elevados de fósforo aceleran la progresión de la enfermedad mediante un proceso de nefrocalcinosis; para ello, se emplean quelantes del fósforo en la dieta (Ettinger, Feldman & Côté, 2017). La terapia fluida subcutánea o intravenosa en el hogar puede ser necesaria para mantener una hidratación adecuada y contrarrestar la deshidratación crónica que estos pacientes padecen (Ettinger, Feldman & Côté, 2017). El pronóstico depende de múltiples factores, incluyendo la respuesta al tratamiento inicial, la presencia de complicaciones como hipertensión o proteinuria, y el compromiso del propietario con el manejo a largo plazo (Ettinger, Feldman & Côté, 2017).
Comentario clínico

Dr. Luis Arturo García – Médico Veterinario

La dermatitis alérgica por picadura de pulga (DAPP) es una de las dermatopatías más frecuentes en la clínica de pequeños animales. Su diagnóstico se basa en un cuadro clínico compatible (prurito dorsal-lumbar, lesiones secundarias), la identificación de pulgas o sus heces y, en ocasiones, pruebas intradérmicas o serológicas. Es fundamental comprender que la reacción es a la saliva de la pulga, por lo que incluso una sola picadura puede desencadenar un prurito intenso en un animal sensibilizado.

El manejo es multimodal y debe ser constante: incluye el control estricto de pulgas en el animal (con productos adulticidas y reguladores del crecimiento) y en su entorno, junto con el alivio sintomático del prurito y las infecciones secundarias. La educación del propietario sobre el ciclo de vida del parásito y la necesidad de tratamientos preventivos durante todo el año es un pilar terapéutico tan importante como el medicamento prescrito.

Dr. Luis Arturo García, Médico Veterinario
Dr. Luis Arturo García

Referencias:

American Animal Hospital Association (AAHA). (2021). AAHA Canine Life Stage Guidelines. Journal of the American Animal Hospital Association, 57(2), 66-79.

American Veterinary Medical Association (AVMA). (2023). Pet care guidelines: Preventive care. Recuperado de https://www.avma.org/resources/pet-owners/petcare

Buzby, J. (2022). The importance of the at-home pet exam. En J. Buzby (Ed.), Advances in Home-Based Veterinary Care (pp. 45-62). Wiley-Blackwell.

World Small Animal Veterinary Association (WSAVA). (2020). Global Nutrition Committee Guidelines. Recuperado de https://wsava.org/global-guidelines/global-nutrition-guidelines/