Moquillo en Perros: Síntomas, Tratamiento y Prevención
Establecer una rutina de revisión semanal mascota es uno de los pilares más importantes de la tenencia responsable. En Quito, donde el clima andino y la altitud pueden influir en la salud de nuestros compañeros, este hábito se convierte en una herramienta preventiva esencial. Este artículo, desarrollado con un enfoque clínico y educativo, tiene como objetivo guiarte a través de un control básico sistemático que puedes realizar en casa. No sustituye la consulta veterinaria periódica, pero te empodera para detectar cambios tempranos y fortalecer el vínculo con tu animal de compañía.
La importancia de un control básico semanal en la salud preventiva
La medicina veterinaria preventiva se basa en la detección precoz de problemas. Una revisión semanal estructurada te permite familiarizarte con lo que es "normal" para tu mascota: su peso habitual, el brillo de su pelaje, el estado de sus ojos y oídos, y su nivel de energía típico. Al conocer su estado basal, cualquier desviación, por pequeña que sea, se vuelve evidente de inmediato. Este monitoreo constante es particularmente valioso en Quito, ya que factores como la sequedad ambiental o los cambios bruscos de temperatura pueden afectar la piel y las vías respiratorias de perros y gatos. Implementar este control básico de forma metódica transforma tu rol de dueño en el de primer observador de la salud de tu compañero, permitiendo intervenciones veterinarias más oportunas y efectivas.
Checklist semanal: cabeza, ojos, oídos y boca
Comienza tu revisión semanal mascota por la cabeza. Este examen debe ser calmado, utilizando refuerzos positivos como caricias o premios para crear una experiencia agradable.
Ojos: claridad y ausencia de secreciones
Los ojos deben estar brillantes, claros y sin enrojecimiento. Revisa que no haya legañas excesivas, secreciones verdosas o amarillentas, ni que la mascota se frote con frecuencia. En razas braquicefálicas (como Pugs o Persas), la limpieza de los pliegues perioculares debe ser diaria. La luminosidad quiteña, a menudo intensa, puede causar molestias en algunos animales; observa si entrecierra los ojos o evita la luz solar directa.
Oídos: limpieza y sin mal olor
Inspecciona el pabellón auricular y el canal auditivo visible. Debe tener un color rosado pálido y una mínima cantidad de cera marrón clara. Cualquier enrojecimiento, inflamación, secreción oscura y abundante, o un olor fétido son señales de alerta. La humedad en Quito, variable según la temporada, puede predisponer a otitis en perros con orejas caídas. La limpieza debe realizarse solo con productos específicos recomendados por tu veterinario, nunca con hisopos de algodón que pueden impactar la suciedad.
Boca: encías y aliento
Levanta suavemente los labios para observar las encías. Deben ser de color rosa salmón (en la mayoría de las razas), húmedas y lisas. Las encías pálidas, rojas intensas, azuladas o con líneas rojas son anormales. Revisa el aliento: mientras un cierto olor es normal, un hedor extremadamente fuerte puede indicar enfermedad periodontal, un problema muy común. Acostumbrar a tu mascota desde cachorro a la inspección bucal facilita enormemente este punto del control básico.
Examen corporal: piel, pelaje y estado general
El siguiente paso en tu rutina de revisión semanal mascota es un examen táctil y visual de todo el cuerpo. Pasa las manos suavemente por todo el lomo, abdomen, patas y cola.
Piel y Pelaje
El pelaje debe estar limpio, sin enredos excesivos y con brillo natural. Separa el pelo para observar la piel. Busca enrojecimiento, costras, descamación, zonas calientes al tacto o pérdida de pelo (alopecia). Presta especial atención a la presencia de parásitos externos como pulgas (sus heces parecen pimienta negra) o garrapatas. El clima de Quito puede resecar la piel, por lo que una caspa leve puede ser común, pero si es abundante, requiere atención. Palpa suavemente en busca de bultos, protuberancias o hinchazones nuevas.
Peso y Condición Corporal
La obesidad es una pandemia en mascotas. Semanalmente, debes poder palpar sus costillas con una ligera capa de grasa sobre ellas, y notar una cintura visible desde arriba. Un aumento o pérdida de peso repentino, sin cambios en la dieta, es siempre motivo de consulta veterinaria. Puedes usar una báscula de baño pesándote primero tú y luego contigo y tu mascota, para hacer un seguimiento aproximado.
Extremidades, almohadillas y uñas
No olvides revisar las patas. Examina las almohadillas en busca de cortes, grietas, quemaduras o cuerpos extraños incrustados (como espigas o cristales). Las uñas deben estar a una longitud que no toquen el suelo cuando la mascota está de pie. Las uñas demasiado largas pueden causar dolor, alterar la postura al caminar y hasta encarnarse. En Quito, el pavimento y las superficies rugosas pueden desgastar las uñas de forma natural en algunos perros activos, pero los gatos y perros más sedentarios suelen necesitar cortes regulares.
Movilidad y Comportamiento
Observa a tu mascota moverse libremente. ¿Cojea, tiene rigidez al levantarse, o muestra renuencia a saltar o subir escaleras? La artritis es común en animales senior y puede empezar con signos sutiles. Durante tu revisión semanal mascota, también evalúa su comportamiento general: su nivel de energía, su interés por el juego y su interacción contigo. Cambios en el patrón de sueño, irritabilidad o esconderse pueden ser indicios de dolor o malestar.
Funciones vitales y hábitos de eliminación
Este aspecto del control básico requiere observación diaria, pero su evaluación semanal es crucial. Registra mentalmente:
Apetito e Ingesta de Agua
¿Come con su entusiasmo habitual? ¿Ha habido cambios en la cantidad de agua que bebe? Un aumento marcado en la ingesta de agua (polidipsia) puede ser un signo temprano de varias enfermedades metabólicas, como diabetes o problemas renales.
Heces y Orina
Observa la consistencia, color y frecuencia de las heces. La diarrea persistente o la presencia de sangre, moco o parásitos son anormales. En la orina, fíjate en la cantidad, color (debe ser amarillo claro) y si hay esfuerzo o goteo. Dificultad para orinar es una emergencia veterinaria, especialmente en los gatos machos.
Integrando la revisión en la rutina de Quito
Adaptar este checklist al estilo de vida quiteño aumenta su eficacia. Considera los paseos en parques como La Carolina o el Metropolitano: son oportunidades perfectas para observar la movilidad, interacción social y energía de tu perro. Después de una salida al campo, revisa minuciosamente el pelaje en busca de espigas o garrapatas. Durante el invierno quiteño (época de lluvias), seca bien las patas y el vientre para prevenir hongos y dermatitis. La altitud puede afectar a algunas mascotas con condiciones cardiorrespiratorias preexistentes, haciendo aún más vital este monitoreo cercano.
Cuándo pasar del control básico en casa a la consulta veterinaria
El objetivo de esta revisión semanal mascota es la prevención y la detección temprana, no el diagnóstico. Debes contactar a tu veterinario de confianza en Quito si durante tu chequeo encuentras: cualquier bulto nuevo o que cambia de tamaño, heridas que no cicatrizan, signos de dolor, cambios persistentes en el apetito o el peso, alteraciones en la eliminación, o cualquier comportamiento anormal que dure más de 24-48 horas. Llevar un registro fotográfico o anotaciones simples de tus hallazgos semanales puede ser de gran ayuda para el profesional durante la consulta.
Implementar una rutina de revisión semanal mascota es un acto de amor y responsabilidad. Este control básico sistemático no solo protege la salud de tu compañero en el entorno único de Quito, sino que también fortalece el vínculo que los une, permitiéndote conocerlo y cuidarlo de la manera más integral posible. La constancia en esta práctica es la mejor estrategia para garantizar una vida larga, feliz y saludable a tu lado.
La conjuntivitis en perros es una afección oftalmológica frecuente que requiere una evaluación clínica precisa para identificar su origen. Es fundamental diferenciar entre causas alérgicas, infecciosas (bacterianas o virales), traumáticas o secundarias a otras enfermedades oculares como el ojo seco. Un diagnóstico correcto evita el uso inapropiado de medicamentos, como los corticoides, que pueden agravar ciertas condiciones. El tratamiento debe ser específico para la causa subyacente e instaurado por un veterinario. La automedicación, especialmente con colirios humanos, está contraindicada y puede provocar complicaciones graves, incluyendo úlceras corneales o aumento de la presión intraocular. La observación temprana de signos como enrojecimiento, secreción o parpadeo excesivo es clave para una intervención oportuna y un pronóstico favorable.
Dr. Luis Arturo García – Médico Veterinario
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