El Lenguaje Corporal del Gato
El Lenguaje Corporal del Gato: Descifrando las Señales de Comportamiento
El lenguaje corporal del gato constituye un sistema de comunicación complejo y sutil, fundamental para comprender el estado emocional, las intenciones y el bienestar de nuestros felinos domésticos. A diferencia de los perros, cuya comunicación puede ser más explícita, los gatos emplean un repertorio de señales visuales, táctiles y olfativas que requieren una observación atenta y educada. Para veterinarios y propietarios, dominar este lenguaje es crucial para prevenir problemas de comportamiento, identificar signos tempranos de enfermedad y fortalecer el vínculo humano-animal. Este artículo se centra en las señales y comportamientos más significativos, con especial énfasis en elementos clave como la cola del gato y las orejas del gato, ofreciendo una guía basada en la etología clínica y la medicina veterinaria.
Fundamentos de la Comunicación Felina
La comunicación felina es multimodal, integrando posturas, movimientos, vocalizaciones y señales químicas. Un principio fundamental en etología clínica es que nunca se debe interpretar una señal de forma aislada. El contexto es primordial. Un mismo movimiento de cola puede tener significados diametralmente opuestos dependiendo de la postura general, el entorno y la experiencia previa del individuo. Como señala Overall (2013), "el comportamiento es el síntoma primario en medicina veterinaria; entender su significado es el primer paso hacia un diagnóstico acertado, ya sea de un problema médico o conductual" (p. 47). La observación sistemática del lenguaje del gato en su totalidad permite una interpretación más precisa y evita malentendidos que pueden derivar en estrés para el animal o en riesgos para las personas.
Los Tres Pilares del Estado Emocional: Postura, Ojos y Cabeza
Antes de analizar elementos específicos, es esencial evaluar la postura global. Los gatos pueden adoptar posturas que indican confianza, miedo, agresión defensiva, agresión ofensiva o relajación. Un gato confiado y relajado tendrá el cuerpo suelto, puede estar recostado de lado o panza arriba (aunque esta última postura no es siempre una invitación a las caricias), y su respiración será lenta y regular. Por el contrario, un gato asustado intentará hacerse pequeño: cuerpo agachado, cabeza baja, cola pegada al cuerpo y extremidades flexionadas, en un intento de pasar desapercibido (Landsberg, Hunthausen & Ackerman, 2013, p. 89).
Los ojos son también una ventana al estado emocional. Pupilas dilatadas (midriasis) pueden indicar excitación, miedo, agresión o, importante desde el punto de vista médico, dolor o una condición sistémica. Pupilas contraídas (miosis) en un ambiente bien iluminado suelen denotar concentración o, posiblemente, irritación. El parpadeo lento es una señal de afiliación y confianza, considerada por muchos etólogos como el equivalente felino de una sonrisa. La dirección de la mirada también es relevante; una mirada fija y directa es una amenaza en el mundo felino, mientras que desviar la mirada es un gesto apaciguador.
La Cola del Gato: Un Emisor de Señales Multifacético
La cola del gato es, sin duda, uno de los instrumentos comunicativos más expresivos y malinterpretados. Lejos de ser un simple apéndice, es una extensión de la columna vertebral con una compleja inervación y musculatura que permite una gama extraordinaria de movimientos. Su posición, movimiento y volumen de pelo proporcionan información instantánea.
Posiciones de la Cola
- Cola vertical ("bandera"): Una cola erguida, a veces con la punta ligeramente curvada, es un saludo amistoso y denota un estado de ánimo positivo y confiado. Indica que el gato se acerca de manera social y no amenazante. Horwitz y Mills (2009) destacan que este es uno de los comportamientos de afiliación más claros en la comunicación gato-humano (p. 112).
- Cola en forma de signo de interrogación: Similar a la vertical, pero con la punta curvada como un gancho. Expresa curiosidad y un estado de ánimo juguetón y amistoso.
- Cola baja o metida: Una cola baja, pegada al cuerpo o metida entre las patas traseras es un indicio claro de miedo, sumisión o ansiedad. Es una señal de apaciguamiento y de intento de evitar conflictos.
- Cola hinchada ("cepillo" o "bottlebrush"): El piloerección (erizamiento del pelo) a lo largo de la cola y el lomo busca aumentar el tamaño aparente del gato para intimidar a un adversario. Es característica del miedo intenso o de la agresión defensiva. Puede ir acompañada de un arqueamiento del lomo.
- Cola recta y rígida horizontalmente: Suele indicar un estado de alerta, concentración (por ejemplo, durante la caza) o una curiosidad cautelosa.
Movimientos de la Cola
El movimiento es tan importante como la posición. Aquí es donde surgen más malentendidos. Un movimiento suave y lento de la punta de la cola a menudo denota un estado de concentración relajada, similar a cuando un humano se sumerge en sus pensamientos. Sin embargo, un movimiento de la cola de lado a lado, cada vez más amplio y rápido, es una señal inequívoca de irritación, frustración o agitación. No debe confundirse con el movimiento canino de alegría. Cuanto más rápida y enérgica sea la sacudida, mayor es el nivel de molestia del gato. Un golpeteo fuerte de la cola contra el suelo es una advertencia clara y suele ser el preludio de una agresión si la fuente de irritación no cesa (Crowell-Davis, 2007, p. 156). Es fundamental educar a los propietarios sobre esta señal para prevenir mordeduras o arañazos.
Las Orejas del Gato: Radares Emocionales
Las orejas del gato son estructuras móviles e independientes que funcionan como radares de su entorno y como semáforos de su estado interno. Su musculatura permite una rotación de casi 180 grados, captando sonidos y expresando emociones de forma simultánea.
Posiciones de las Orejas y su Significado
- Orejas erectas y orientadas hacia adelante: Indican interés, atención y un estado de ánimo neutral o positivo. El gato está escuchando activamente algo que le ha llamado la atención.
- Orejas en "avión" o aplanadas lateralmente: Esta es la posición clásica del miedo y la agresión defensiva. Las orejas se aplanan contra los lados de la cabeza para protegerlas de posibles daños durante un conflicto. Es una señal de advertencia crítica. Si se acompaña de pupilas dilatadas y silbidos, el gato se siente acorralado y puede atacar.
- Orejas rotadas hacia atrás ("en modo avión" pero apuntando hacia atrás): Muestra irritación creciente. Es una señal intermedia entre la atención y el miedo/agresión. El gato puede estar molesto por una caricia que no le agrada o por la presencia de otro animal.
- Orejas moviéndose de forma independiente: Demuestra que el gato está escaneando su entorno, procesando múltiples fuentes de sonido. No está necesariamente estresado, sino en un estado de vigilancia activa.
Es vital recordar que, en el contexto de una consulta veterinaria, las orejas aplanadas pueden ser tanto por miedo al entorno clínico como por dolor. Una evaluación diferencial es esencial. Un gato con otitis, por ejemplo, puede mantener la oreja afectada en una posición anormal debido a la molestia (Little, 2016, p. 203).
Comportamientos Integrados: Del Ronroneo al Frotado
El Ronroneo: Más que Felicidad
El ronroneo es una vocalización vibratoria compleja. Si bien se asocia comúnmente con el placer y la relajación, también puede ser una señal de estrés, dolor o enfermedad. Un gato puede ronronear durante el parto, cuando está herido o incluso moribundo. Se teoriza que el ronroneo, con sus frecuencias entre 25 y 150 Hz, podría tener propiedades curativas y de autocalmado (Ettinger, Feldman & Côté, 2017, p. 98). Por lo tanto, interpretar el ronroneo requiere observar el contexto completo: un gato ronroneando con el cuerpo tenso y la cola golpeando no está contento.
El Amasado
Este comportamiento, que remonta a la etapa de lactante (estimula la producción de leche), persiste en la edad adulta como un signo de bienestar extremo, comodidad y afecto. Un gato que amasa a su dueño está mostrando un vínculo de apego y se siente en un estado de seguridad similar al experimentado con su madre.
El Frotado (Bunting)
Cuando un gato frota su cabeza, mejillas y costados contra personas, objetos u otros animales, está realizando un marcaje facial. Las glándulas sebáceas de estas zonas depositan feromonas de familiarización y afiliación. Es una forma de marcar su territorio con un olor familiar y reconfortante, y de integrar al receptor (incluido el humano) en su grupo social olfativo. Es un gran cumplido felino.
Señales de Alerta para Veterinarios y Propietarios
El lenguaje corporal del gato es también una herramienta diagnóstica. Cambios sutiles pueden ser los primeros indicios de patología.
Dolor Agudo y Crónico
Un gato con dolor puede mostrar:
- Postura encorvada, con la espalda arqueada hacia arriba (no confundir con el arqueo defensivo).
- Expresión facial tensa: orejas ligeramente rotadas hacia atrás y aplanadas, ojos entrecerrados, bigotes tiesos o hacia atrás.
- Rechazo al contacto o, por el contrario, búsqueda de aislamiento.
- Cambios en la posición de la cola: puede estar baja y quieta, o mostrar espasmos.
- Agresión por dolor: un gato normalmente dócil que reacciona con agresión al ser tocado en una zona específica.
La escala de dolor agudo y crónico en gatos (como la escala UNESP-Botucatu) se basa en gran medida en la evaluación de estas señales faciales y posturales (Fossum, 2018, p. 1456).
Estrés y Ansiedad
El estrés crónico, a menudo subdiagnosticado, se manifiesta a través de:
- Comportamientos de ocultación excesiva.
- Acicalamiento compulsivo, llegando a causar alopecia (dermatitis psicógena).
- Cambios en los patrones de eliminación (micción o defecación fuera de la bandeja).
- Pérdida de apetito o, por el contrario, comer de forma ansiosa.
- Hipervigilancia constante: orejas siempre en movimiento, reacciones exageradas a estímulos menores.
Estos signos deben investigarse para descartar causas médicas antes de atribuirlos únicamente a problemas conductuales (Landsberg et al., 2013, p. 215).
Aplicación Práctica en la Clínica y el Hogar
Para el Veterinario
En la consulta, minimizar el estrés es clave para una evaluación precisa y para el bienestar animal. Se debe:
- Permitir que el gato explore la sala de exploración dentro del transportín antes de forzar su salida.
- Evitar la mirada fija directa; usar el parpadeo lento.
- Observar el lenguaje del gato desde la distancia: una cola golpeando o unas orejas aplanadas indican que se necesita más tiempo de aclimatación o el uso de feromonas sintéticas (Feliway®).
- Realizar el examen en el orden menos estresante, dejando procedimientos invasivos (como toma de temperatura) para el final.
- Usar toallas o técnicas de sujeción suave para evitar la lucha, que intensifica el miedo y la agresión.
Para el Propietario
Los dueños deben aprender a:
- Respetar las señales de "no": si el gato deja de ronronear, mueve la cola con irritación, aplana las orejas o se tensa, es momento de parar las interacciones (caricias, juegos).
- Crear un entorno enriquecido que permita conductas naturales (trepar, rascar, cazar) para prevenir el estrés y los problemas de comportamiento.
- Introducir cambios (nueva comida, muebles, personas o mascotas) de forma gradual, observando la respuesta conductual.
- Nunca castigar un comportamiento no deseado (como hacer sus necesidades fuera de la bandeja), ya que el gato no lo asociará con la acción, sino con la persona, dañando el vínculo y aumentando la ansiedad.
Conclusión
El lenguaje corporal del gato es un sistema rico y matizado que integra desde la posición de la cola del gato hasta el más mínimo giro de sus orejas. Para el veterinario, es una herramienta diagnóstica indispensable para evaluar el dolor, el estrés y el bienestar general. Para el propietario, es la llave para construir una relación basada en el respeto y la comprensión mutua. Interpretar correctamente estas señales permite anticipar problemas, mejorar la calidad de vida del felino y fortalecer el vínculo humano-animal. Como concluye Rodan (2016), "la medicina preventiva en felinos debe incluir la educación del propietario en el lenguaje corporal; es la primera línea de defensa para el bienestar conductual y médico del gato" (p. 331). La observación paciente y contextual es, en definitiva, el mejor traductor para el complejo y fascinante idioma felino.
Referencias Bibliográficas
Crowell-Davis, S. L. (2007). Cat behaviour: Social organization, communication and development. En I. Rochlitz (Ed.), The Welfare of Cats (pp. 1-22). Springer.
Ettinger, S. J., Feldman, E. C., & Côté, E. (2017). Textbook of Veterinary Internal Medicine (8th ed.). Elsevier.
Fossum, T. W. (2018). Small Animal Surgery (5th ed.). Elsevier.
Horwitz, D. F., & Mills, D. S. (Eds.). (2009). BSAVA Manual of Canine and Feline Behavioural Medicine (2nd ed.). British Small Animal Veterinary Association.
Landsberg, G., Hunthausen, W., & Ackerman, L. (2013). Behavior Problems of the Dog and Cat (3rd ed.). Elsevier.
Little, S. E. (2016). August's Consultations in Feline Internal Medicine (Vol. 7). Elsevier.
Overall, K. L. (2013). Manual of Clinical Behavioral Medicine for Dogs and Cats. Elsevier.
Rodan, I. (2016). Understanding feline behavior and application for appropriate handling and management. Topics in Companion Animal Medicine, 31(2), 331-336.